Escaras en personas mayores: Tratamiento y prevención

26/01/2026

Las escaras en personas mayores son una de las principales preocupaciones de familiares y cuidadores cuando una persona pasa mucho tiempo en cama o tiene movilidad reducida. Estas lesiones cutáneas, también conocidas como úlceras por presión o llagas, pueden afectar seriamente al bienestar del paciente si no se detectan y tratan a tiempo.

¿Qué son las escaras?

Las escaras o úlceras por presión son lesiones de la piel y de los tejidos subyacentes que aparecen cuando una zona del cuerpo está sometida a una presión continua durante un periodo prolongado. Esta presión constante bloquea el flujo sanguíneo, lo que provoca la muerte del tejido (necrosis).

Es por eso que las escaras son especialmente frecuentes en personas encamadas o que pasan muchas horas sentadas sin cambiar de postura. Estas heridas en personas mayores suelen aparecer en zonas donde el hueso está más cerca de la piel, como los talones, cadera, sacro (base de la columna), codos o espalda.

¿Por qué aparecen las escaras?

Las escaras aparecen principalmente debido a la isquemia o falta de riego sanguíneo en los tejidos. Esto sucede cuando una presión externa prolongada comprime los vasos sanguíneos contra una superficie dura (los huesos), impidiendo que el oxígeno y los nutrientes lleguen a las células, lo que finalmente causa la muerte del tejido (necrosis).

Las escaras en personas mayores no surgen de un día para otro. Suelen ser el resultado de varios factores combinados:

  • Presión prolongada sobre una misma zona del cuerpo. El peso del cuerpo comprime la piel y los tejidos blandos entre un hueso y una superficie externa (cama o silla).
  • Falta de movilidad o dependencia para cambiar de postura. La incapacidad para cambiar de posición impide que la sangre vuelva a circular por las zonas presionadas.
  • Piel frágil y más fina, propia del envejecimiento. La fricción de la piel contra las sábanas o la ropa, daña la capa protectora externa, haciéndola más vulnerable.
  • Humedad constante, por sudor o incontinencia urinaria debilita la piel y favorece su rotura.
  • Malnutrición o deshidratación. La falta de proteínas y vitaminas debilita la resistencia de los tejidos y dificulta su capacidad de regeneración.
  • Problemas de circulación o enfermedades crónicas. Patologías como la diabetes o lesiones neurológicas impiden que el paciente sienta el dolor o la incomodidad que normalmente le obligaría a cambiar de postura.

Fases de las escaras en personas mayores

Desde que una pequeña irritación llega a convertirse en una lesión grave, hay un tiempo de evolución. Las escaras evolucionan por fases, y conocerlas puede ayudarte a actuar con rapidez:

Fase 1: Enrojecimiento persistente de la piel 

En la etapa inicial la piel está intacta, pero presenta una mancha roja persistente. Al presionar esta zona con el dedo, el enrojecimiento no desaparece, no se vuelve blanco (no palidece), lo que indica que ya hay un problema con el flujo sanguíneo.

Es posible que la persona note la zona dolorida, más caliente o más fría que el tejido circundante.

Fase 2: Ampolla o herida superficial. La piel ya está dañada.

Cuando la lesión ya afecta a las capas externas de la piel, es visible una herida abierta poco profunda, de color rosado o rojo. Puede manifestarse como una ampolla (llena de líquido o rota) o una abrasión parecida a un raspón.

Fase 3: La lesión se profundiza y afecta al tejido graso. 

En esta fase, la úlcera atraviesa toda la piel y llega a la capa de grasa subcutánea. Estas llagas en personas mayores son profundas, y puede haber presencia de tejido muerto amarillento, por lo que el riesgo de infección aumenta.

Fase 4: La escara es profunda y puede afectar a músculo o hueso.

Esta es la fase más grave, ya que hay un mayor riesgo de infecciones óseas (osteomielitis) o septicemia, por lo que resulta necesaria una atención sanitaria especializada.

En este momento, la destrucción del tejido es masiva, la necrosis abarca músculo y llega a afectar a las articulaciones y hueso. Incluso se pueden ver directamente o palpar estructuras profundas como el músculo, los tendones o el hueso.

Cómo prevenir la aparición de escaras en personas mayores

La prevención es el mejor tratamiento para evitar las escaras en las personas mayores. Para ello, los expertos recomiendan una estrategia integral basada en el alivio de la presión, la higiene y la nutrición específica:

  • Cambiar de postura cada 2-3 horas si la persona está encamada, rotando entre boca arriba, lateral derecho y lateral izquierdo.
  • Utilizar colchones y cojines antiescaras, que distribuyen el peso de forma uniforme.
  • Mantener la piel limpia, seca e hidratada. Para ello, podemos usar jabones neutros y también evitar el exceso de humedad por sudor o incontinencia mediante el uso de cremas barrera o empapadores transpirables.
  • Utilizar ropa adecuada y tejidos naturales. Debemos revisar que las sábanas estén bien estiradas, sin arrugas que puedan generar fricción.
  • Vigilar diariamente las zonas de riesgo. Conviene buscar esas zonas rojas que no recuperan su color al presionarlas, lo cual es el primer signo de alerta. Al detectar la lesión en fase 1 podemos intervenir antes y evitar complicaciones.
  • Asegurar una alimentación equilibrada rica en proteínas y vitaminas (especialmente C, A y Zinc) para mantener la elasticidad de los tejidos.
  • Fomentar la movilidad y el ejercicio adaptado, siempre que sea posible.

Cuando la persona mayor vive sola, también debemos de estar pendientes, ya que pequeños cambios en la piel o en la movilidad pueden pasar desapercibidos sin supervisión diaria, por lo que es necesario conocer los aspectos a tener en cuenta cuando los mayores viven solos, con el fin de prevenir complicaciones y garantizar su bienestar.

¿Cómo se curan las escaras o úlceras por presión?

El tratamiento de las escaras en personas mayores depende de la fase en la que se encuentren, pero siempre debe incluir:

  • Aliviar totalmente la presión en la zona afectada. No debemos apoyar nunca al paciente sobre la herida y conviene utilizar superficies especiales (colchones de aire alternante). Además, se deben realizar cambios posturales cada 2 horas.
  • Limpieza adecuada de la herida con productos específicos, por ejemplo, el suero salino fisiológico aplicado mediante irrigación suave. No hay que frotar, así evitamos dañar el tejido nuevo. Tampoco conviene limpiar con agua oxigenada o alcohol, ya que retrasan la cicatrización. Si la herida tiene tejido amarillento o una costra negra (escaras necróticas), un profesional debe retirarla mediante métodos químicos (pomadas, geles) o quirúrgicos.
  • Uso de apósitos y tratamientos pautados por profesionales sanitarios. Si hay infección, mal olor o pus, el médico puede recetar antibióticos, así como apósitos de plata o bacteriostáticos.
  • Control del dolor y prevención de infecciones. El dolor en las úlceras por presión suele estar infraestimado, sobre todo en personas mayores con deterioro cognitivo. Por tanto, hay que valorar su dolor con escalas adecuadas y administrar analgésicos si el médico lo pauta.
  • Seguimiento médico y de enfermería continuo. La prevención y curas de las úlceras o heridas por presión es uno de los cuidados diarios de enfermería, también en las residencias de mayores. Si la herida no muestra signos de mejoría en dos semanas a pesar de los cuidados, es esencial que el equipo de enfermería solicite una revisión médica para descartar causas subyacentes o cambiar la estrategia terapéutica.

Referencias consultadas

-Manual MSD. Versión público general. Úlceras de decúbito. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-de-la-piel/%C3%BAlceras-de-dec%C3%BAbito/%C3%BAlceras-de-dec%C3%BAbito 

-Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Tratado de Geriatría para residentes. Cap.21-Úlceras por presión. Disponible en: https://share.google/Qex4SGp5acGmMA83M 

-Ospitalarioak Fundazioa Euskadi (2017) Prevención de las úlceras por presión en las personas mayores. Disponible en: https://ospitalarioakfundazioaeuskadi.org/es/articulo/prevencion-de-las-ulceras-por-presion-en-las-personas-mayores/ 

-Servicio Andaluz de Salud. Guía de práctica clínica para la prevención y tratamiento de las úlceras por presión. Disponible en: https://www.sspa.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/sites/default/files/sincfiles/wsas-media-pdf_publicacion/2021/Guiacuidados.pdf 

-Osakidetza. Guía de actuación para la prevención y cuidado de las úlceras por presión. Disponible en: https://www.osakidetza.euskadi.eus/contenidos/informacion/osk_publicaciones/es_publi/adjuntos/enfermeria/UPP_es.pdf

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