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Todos queremos envejecer con energía, pero a menudo solo nos centramos en la salud física, olvidando que la conexión social y la agilidad mental son igual de cruciales para conseguirlo. Esto es lo que llamamos envejecimiento activo, es decir, no se trata solo de estar físicamente activo, sino de mantener una implicación social y cultural.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la esperanza de vida ha aumentado notablemente en las últimas décadas, alcanzando los 80,4 años en hombres y 85,7 en mujeres. Además, el porcentaje de personas mayores de 65 años ha pasado del 16% al 21%, y se prevé que para el año 2070 continúe creciendo hasta alcanzar el 28,6% de la población.
Ante la llegada del Día Mundial de la Salud el próximo 7 de abril, los especialistas de las residencias para mayores Bouco —líderes en el cuidado de la tercera edad y personas dependientes— enfatizan la necesidad de priorizar el bienestar en un sector poblacional que crece al ritmo del envejecimiento global. En este sentido, los centros del grupo emeis ponen en valor el beneficio de la vida social en sus instalaciones, destacando que la interacción constante y el apoyo mutuo son pilares fundamentales para la salud integral y una herramienta eficaz frente al aislamiento de los mayores.
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El envejecimiento activo es un concepto propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, en 2002, buscó transformar la visión de la vejez para convertir esta etapa en una experiencia positiva. Se centra no solo en promover la salud, sino también en favorecer la participación en los ámbitos sociales, culturales, espirituales y cívicos.
Se trata, por tanto, de un enfoque que promueve el cuidado de la salud tanto física como emocional, así como la participación en la vida social a medida que las personas envejecen, con el objetivo de mejorar la calidad de vida durante esta etapa, favoreciendo la autonomía y la independencia.
No se trata únicamente de mantenerse físicamente activo, sino de participar en la vida social, continuar aprendiendo y cuidar el bienestar físico y emocional.
El envejecimiento activo es esencial en una sociedad donde cada vez hay más personas mayores y con mayores niveles de dependencia. Promover hábitos saludables y entornos adecuados permite retrasar la aparición de enfermedades, mantener la funcionalidad y mejorar el bienestar general.
No se trata solo de una recomendación de salud, sino de una necesidad estratégica para garantizar la dignidad y sostenibilidad de nuestra sociedad, teniendo en cuenta el sobreenvejecimiento y la sostenibilidad del sistema sanitario (retrasando la dependencia y mejorando la salud mental) y haciendo que las personas mayores sigan siendo sujetos activos con capacidad de decisión, no solo receptores pasivos de cuidados.
De ahí la importancia de vivir en entornos donde se fomente la convivencia, como ocurre en las residencias, donde, la vida en comunidad ayuda a combatir la soledad no deseada, favorece la socialización y mejora el estado de ánimo, aspectos clave para una buena salud no solo mental, sino también física.
Adoptar un estilo de vida activo en la tercera edad aporta múltiples beneficios:
En definitiva, el envejecimiento saludable contribuye a vivir esta etapa de la vida de forma más plena, satisfactoria y segura.
El envejecimiento activo se sustenta sobre cuatro pilares fundamentales que permiten abordar el bienestar de manera integral:
Cuidar el cuerpo y la mente es fundamental para llevar a cabo el envejecimiento activo. La práctica regular de ejercicio físico, una alimentación equilibrada y el mantenimiento de una actitud positiva contribuyen a mejorar la calidad de vida.
También actividades como la gerontogimnasia, la psicomotricidad, la fisioterapia o la terapia ocupacional ayudan a mantener la movilidad, la fuerza y la independencia en las actividades diarias.
La participación social es otro pilar para un envejecimiento saludable. Mantener relaciones, participar en actividades grupales y formar parte de una comunidad aporta bienestar emocional y sentido de pertenencia.
La convivencia diaria en entornos compartidos favorece estas interacciones, evitando el aislamiento y promoviendo una vida más activa.
El aprendizaje continuo permite mantener la mente activa y descubrir nuevas motivaciones o aprender todo aquello que durante la etapa laboral no ha sido posible por falta de tiempo. Aprender nuevas habilidades, participar en talleres o desarrollar hobbies contribuye al bienestar cognitivo y emocional.
Existen múltiples actividades que favorecen un envejecimiento activo y saludable, especialmente cuando se desarrollan en un entorno de convivencia:
Referencias consultadas
-EMEIS. La vida en comunidad y el envejecimiento activo en las residencias, clave para cuidar la salud de los mayores. Disponible en: https://emeis.es/noticias/comunidad-y-envejecimiento-activo-clave-salud-mayores/
-Organización Mundial de la Salud (OMS) (2025). Envejecimiento y salud. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health
-SEGG (2024). Noticia SEGG. Informe sobre envejecimiento: el cambio que viene. Disponible en: https://www.segg.es/actualidad-segg/2024/01/25/informe-sobre-envejecimiento-el-cambio-que-viene